23 de enero de 2015

Gérgal, señor de los Filabres

Iglesia de Gérgal asomándose desde los balcones.
La Sierra de los Filabres es posiblemente la más importante de las muchas que se elevan sobre el suelo de la provincia de Almería. Vemos sus montañas de pizarra ejerciendo de espejo del sol desde cualquier parte, excepto algunos días de invierno, que sus laderas se cubren de blanca nieve. En los mejores valles de esta sierra se encuentran pequeños pueblos blancos cubiertos de flores de almendro.

Uno de los municipios más prestigiosos de esta sierra es Gérgal, que posee el pico más elevado con 2168 metros en el paraje del Calar Alto. Xérgal, que así lo llamaban los árabes, tiene un gran pasado medieval, tanto musulmán como cristiano. Por esto, no es casualidad que el pueblo cuente con unas fiestas muy populares, que se llenan de gente de todas partes; Los "Moros y cristianos", donde multitud de personas con sus trajes de época recrean la reconquista cristiana del lugar.
Plaza Nueva de Gérgal.


Para entrar a Gérgal podemos hacerlo por varios accesos a través de la autovía A-92, pero antiguamente la única vía de acceso era el puente viejo, que aún se conserva y que atraviesa la Rambla de Gérgal. Este acueducto de principios del siglo XX nos introduce de lleno en un casco histórico de gran valor por la cantidad de edificios emblemáticos y representativos del municipio. Un municipio que es de los más grandes de la provincia de Almería, por esto son muchos y grandes los anejos que se esparcen por todo su territorio. Los anejos, aunque algunos abandonados, son los siguientes: Portocarrero, El Almendral, Las Aneas, Las Tablas, Las Alcubillas, La Estación, Fuentesanta y Aulago.

Cimbra y Lavadero a orillas de la Rambla de Gérgal.
Por el casco histórico podemos pasear alegremente y observar las placas antiguas con el nombre de las calles. El sentido del oído también se nutre con el sonido del agua que brota en las fuentes de sus plazas. Los comercios son clásicos como el Spar de toda la vida y modernos como la oficina de Correos y sucursales bancarias importantes.

Plaza Vieja de Gérgal.
Llegamos a la Plaza Vieja donde se encuentra el Ayuntamiento de Gérgal. A ella se accede a través de un arco, con las paredes pintadas de blanco. Esta plaza tan antigua como el propio pueblo nos recuerda a la Plaza Vieja de Almería capital. 

De aquí descendemos hasta la Rambla de Gérgal para luego subir a lo más alto del pueblo. En la rambla encontramos una magnífica obra hidráulica que podemos ver en cualquier otro pueblo pero la de aquí posee una gran belleza. Se trata de La Cimbra, era el lavadero público y uno de los pocos lugares de esparcimiento para las mujeres. Por suerte, estos lugares se han quedado como monumentos representativos de una época cuasi-medieval que ya pasó.

Ermita del Santo Sepulcro.
Seguimos en busca de tesoros arquitectónicos y nos tropezamos con edificios antiguos como la Ermita de San Sebastián y edificios modernos como el Centro de Interpretación del Calar Alto. Subimos ya algunas cuestas y vemos la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen. No se sabe la fecha exacta de su construcción pero debió rondar entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Al parecer se está rehabilitando esta parroquia y está actualmente cerrada. 

Llegando al famoso castillo encontramos un camino de grandes bloques de piedra pizarra. El final de un camino de ensueño es una ermita anacoreta que lleva por nombre el Santo Sepulcro. Desde el blanco resplandeciente de las paredes de la ermita tenemos las vistas más privilegiadas y mejor guardadas.

Panorámica de Gérgal desde la rambla. Destaca la cimbra, la iglesia y el castillo.

La Maravilla


Castillo de Gérgal.
En la estampa que nos regala Gérgal desde la carretera ya nos saluda y nos invita a pararnos su majestuoso castillo de orígenes desconocidos. Se dice que el castillo cristiano actual se construyó sobre una fortificación árabe de época nazarí, y que éstos a su vez aprovecharon una estructura defensiva de época romana.

El castillo se eleva sobre las casas y culmina con esplendor la bella panorámica de este pueblo de la Sierra de los Filabres. De la fortaleza que presenta un gran aspecto, destaca su planta cuadrada, con torres de planta redonda en sus cuatro esquinas.

Es de titularidad privada y desconocemos si puede visitarse algún día del año. Es una pena que un Bien de Interés Cultural puedan disfrutarlo sólo unos pocos, mientras tanto, toca admirarlo de puertas afuera.

Castillo e Iglesia sobre los tejados de las casas.

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